Domotica 3
Las innovaciones tecnológicas siempre han sido aplicadas y utilizadas en las viviendas. Su incorporación ha contribuido a cambiar desde las relaciones familiares hasta la estructura de la ciudad. Recientemente la domótica, o el uso y adopción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el hogar, está empezando a inducir cambios en el uso y la función de la vivienda, acentuando las alteraciones en la percepción del espacio-tiempo que ya se detectan en otras instancias de la vida cotidiana. Se pude señalar entonces que la naturaleza y función de la vivienda está mutando considerablemente, lo cual plantea retos en la medida que constituye una de las instancias primarias de las relaciones sociales, de la interacción familiar, de la vida cotidiana y de la estructura de la ciudad.
La domótica puede definirse como la adopción, integración y aplicación de las nuevas tecnologías informáticas y comunicativas al hogar. Incluye principalmente el uso de electricidad, dispositivos electrónicos, sistemas informáticos y diferentes dispositivos de telecomunicaciones, incorporando la telefonía móvil e Internet. Algunas de sus principales características son: interacción, interrelación, facilidad de uso, teleoperación o manejo a distancia, fiabilidad, y capacidad de programación y actualización. Su arquitectura puede ser centralizada o distribuida, aunque en realidad, por las ventajas de intercomunicación y ante los fallos, se emplea más la descentralizada. Los protocolos pueden ser estándar, es decir compatibles entre si, y propietarios, que son los creados exclusivamente para un cliente o aplicación única. La configuración estándar cuenta con un sistema compuesto por ordenador u ordenadores, módem, tarjeta de sonido, dispositivos de amplificación de audio, baterías de emergencia, sondas de temperatura —exterior e interior—, detectores de humo, gas y agua, videoportero, censores magnéticos para puertas y ventanas, detectores de presencia, mandos a distancia y emisores-receptores de señal.
Los principales protocolos o lenguajes informáticos de comunicación entre el usuario y los artefactos domóticos, y de ellos entre si, que están disponibles hoy son: X10, CEBus, Bacnet, TCP/IP, Konnex, Lonworks, SCP, HAVi, Jini, UpnP y HAPI. Existen tres tipos de redes domóticas en el hogar según la infraestructura necesaria: las que utilizan nuevos cables, las que emplean los ya existentes —principalmente las redes eléctricas preexistentes— y las que se basan en sistemas inalámbricos o sin cables. Sus principales prestaciones o funciones son: una mayor seguridad, la automatización y el telecontrol de los electrodomésticos y otros dispositivos, el acceso a los nuevos sistemas de telecomunicaciones y la superior disponibilidad de ocio y entretenimiento en casa. En todos los casos existe una fuerte tendencia a hacer más cómoda y versátil la estancia en el lugar de vivienda, al igual que se espera tener una mayor capacidad de gestión y monitoreo, tanto de los electrodomésticos como de los servicios públicos, donde se destacan aspectos como el consumo, el gasto y el ahorro energético.
En algunos casos se ha pretendido hacer pasar por sistema domótico algunas aplicaciones a distancia en el hogar, pero la realidad es que hoy se considera como domótico un sistema que integre múltiples servicios y prestaciones, no solo algunos y por separado. Uno de los principales avances recientes en la materia es la articulación entre los sistemas de telecomunicaciones y los sistemas domóticos, que en sus inicios estaban centrados fundamentalmente en los electrodomésticos y los servicios básicos del hogar. Prueba de ello lo constituye la producción de teléfonos móviles que incluyen aplicaciones para funciones domóticas remotas.
Se suele considerar que la domótica es una especie de disciplina emergente de interfase, en la que conjuntamente están implicados arquitectos, ingenieros eléctricos, electrónicos y civiles, programadores de sistemas y diseñadores. En su formación es recurrente que utilicen modelos de vivienda a escala, constituyéndose en un aspecto clave para aplicar y verificar las ventajas y posibilidades de los sistemas. En algunos casos la formación en domótica, dirigida a arquitectos, ingenieros y hasta promotores inmobiliarios, considera en su aplicación práctica las características sociodemográficas emergentes en términos de la estructura de la familia, incluyendo desde el cambio de papel de la mujer en el hogar hasta las condiciones económicas de sus ocupantes. Y aunque predominantemente se considera que los sistemas domóticos solo los poseen los grandes magnates, cada vez aparecen en el mercado más dispositivos no muy costosos e inasequibles.
Domótica en el Mundo
El panorama mundial del uso de sistemas domóticos en las viviendas no está muy lejos de lo que ocurre con otras innovaciones tecnológicas, como es el caso de Internet. En países como Suiza, Alemania, Italia, Francia, Inglaterra, Canadá y Estados Unidos se pueden encontrar los porcentajes más altos de su imbricación en el hogar. En comparación con los demás miembros de la Unión Europea, se podría decir que España está entre los que cuentan con una menor inserción, pero ello no es más que el reflejo del estado macro del país en términos del nivel tecnológico y de investigación de punta en nuevas tecnologías. De todas maneras, para consuelo de algunos, o de muchos, el panorama tampoco es tan desalentador por varios factores, entre los que se destacan el número y magnitud de eventos dedicados a la aplicación de las TIC en la vivienda y el sector inmobiliario en general, la significativa cantidad de empresas que ofrecen los sistemas, algunas experiencias concretas de su aplicación funcional y los casos de universidades que están impulsando proyectos de investigación, tal como lo constatamos anteriormente con el equipo de investigación en Procesamiento del Lenguaje Natural de la Universidad de Sevilla.
Desafortunadamente, en los países de América, solo Estados Unidos y Canadá, se encuentran en condiciones alentadoras para el desarrollo de esta tendencia tecnológica. Desde el comienzo del nuevo milenio la mayor parte de los países, especialmente los latinoamericanos, debieron soportar una crisis económica que dificultó en gran medida la adopción de estos sistemas tecnológicos.
Particularmente, en la Argentina, la adopción de esta tecnología es prácticamente nula. Si bien existen tecnologías en determinados edificios o instalaciones, las mismas son insuficientes para llamarse domótica.
Una "casa inteligente" es la aplicación de todas las tecnologías conocidas, integradas e interrelacionadas entre sí. A esta aplicación se la conoce como "domótica" y es más sofisticada que una simple "automatización", ya que no es necesario depender de varios controles remotos, sino de la programación de la cantidad de escenarios que el usuario disponga, comandados por una simple tecla, un celular o un control por radiofrecuencia. La domótica resulta del desarrollo de distintas tecnologías e interactúa en la configuración de cualquier diseño arquitectónico en donde ha ido ganando espacio y desde donde se catapulta hacia el resto de los usuarios, es decir, toda casa, departamento u oficina es domotizable y resulta mucho más sencillo y menos costoso, de lo que puede suponerse.
